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Mostrando las entradas de abril, 2019
LOS CUATRO PASOS. Me invita Mariela a compartir un cumpleaños en su casa. Hay asado. Por lo tanto hay brindis repetidos. Y compruebo una vez más los cuatro pasos típicos de un bebedor. Escucho a los amigos. El primer paso es alzar la voz para conversar. No hay motivo para ello, pero a la cuarta copa la voz va cobrando altura, como si a los contertulios hubiera que convencerlos como si no tuvieran orejas. El segundo paso es escuchar declaraciones de amistad. Los desconocidos pasan a ser amigos, los amigos pasan a ser compadres, los compadres pasan casi a ser hermanos no precisamente de leche, ya que no son de sangre. La tercera etapa es entonar cantos regionales. Cada grupo tiene los suyos. Si hay argentinos tendrá que ser Paisajes de Catamarca o Lunita Tucumana. Si hay peruanos será la Flor de la Canela. Si hay colombianos serán los ritmos sinuosos de la bachata. Si hay españoles será cantar Clavelitos de mi corazoooon. La etapa final es gritar vivas, hacer brindis, abraza...
La doña. Doña Efímera Alcorta Bustamante vivía en un barrio elegante hasta que la diosa que maneja las desgracias le escupió la frente. Entonces perdió propiedades, finanzas, inmuebles y amistades. Porque todo eso va unido como en una cadena. Solamente la gata “Bernardita” la siguió en su deambular por la ciudad en busca de un lugar de cobijo. La situación se había dado cuando un usurero la convenció de unos negocios en donde ganaría mucho dinero. Y los ganó. El usurero, claro. Ella, que había vivido en una mansión de la ciudad antigua, tuvo que compartir espacios en una calleja donde habitaban también unos chinos que hacían negocio con telas de algodón. Eso le cambió la vida. A ella y a la gata. Ambas debían salir por las noches a recoger lo que otros habían tirado a la calle. Al aclarar, doña Efímera regresaba a su cuarto escondido entre la maraña de chinos que hablaban, gritaban y gesticulaban en un idioma que tenía más inflexiones de voz que letras de abecedario. La gata...
EL ABEDUL. Con ramajes de abedul se ortigó el cuerpo el padre de Karin antes de acuchillar a los pastores que habían violado y asesinado a su única hija. El cine del sueco Ingmar Bergman encantó a un mundo espantado por la tragedia medieval que narraba el origen de la Fuente de la Doncella. Es que el abedul es árbol sagrado desde que las tradiciones siberianas lo establecieron como el eje de la estrella polar. Subiendo por sus ramas se puede llegar hasta   el cielo; bajando por ellas llega la energía que hace vibrar la tierra. De su madera sagrada se fabrican los martillos que usan los jueces para definir entre la vida y la muerte. Quien no reconoce un abedul entre las dos mil especies del bosque, corre el peligro de no distinguir entre el bien y el mal y por ello renunciar a la sabiduría que la vida nos da como regalo.
LOS TRES JUDAS.   Uno manejó la espada, otro manejó el dinero, otro manejó el mensaje. Los tres llevaban el mismo nombre pero no tenían el mismo destino. Los tres Judas más conocidos de la biblia cristiana tuvieron tres historias distintas. JUDAS MACABEO   fue un guerrillero nacionalista que se hizo jefe de una partida de combatientes judíos   alzados contra la dominación de Siria. Realizó proezas a favor de su pueblo.   Eran tiempos recios. Los dominadores, en toda la historia del mundo, han sostenido sus intereses a costa de los derechos de los que son dominados. Acontecía antes y acontece ahora. Las ballestas, las catapultas, las lanzas de entonces, tenían también la   capacidad destructiva de los bombardeos de ahora. Asurbanipal y sus generales tenían el mismo rostro que el Tío Sam. Los pueblos sometidos son siempre los mismos. También las armas y los dineros, la astucia y la gran banca, siguen siendo los mismos: son los motores que hace...
EL FARERO. Cabo de Hornos. Chile.             Desde una torre levantada sobre el último peñasco del mundo, Liberato Espinoza tiene la responsabilidad de farero. Las embarcaciones que navegan entre los oleajes alzados del Cabo de Hornos, miran hacia la costa y ven en las noches el ojo que vigila las distancias y las singladuras como un cíclope amigo. Liberato se encarga de mantener abiertas las esperanzas de los marineros. Mientras viva, la luz se encenderá cada anochecer como la pupila de dios, como la estrella más cierta. Allí, en el último rincón planetario, el farero solamente tiene la caricia embravecida de los vientos y el ruido tumultuoso del mar. Nada más. Dejó atrás, hace cincuenta años, las moleduras de la ciudad, el parloteo de las gentes, las informaciones de los crímenes, las compras de la feria. Una barcaza le lleva cada seis meses lo que necesita para mantenerse en pie y para mantener la luz. Desde su sole...