EL ABEDUL.
Con ramajes de abedul se ortigó el cuerpo el padre de Karin antes de
acuchillar a los pastores que habían violado y asesinado a su única hija. El
cine del sueco Ingmar Bergman encantó a un mundo espantado por la tragedia
medieval que narraba el origen de la Fuente de la Doncella.
Es que el abedul es árbol sagrado desde que las tradiciones siberianas
lo establecieron como el eje de la estrella polar. Subiendo por sus ramas se
puede llegar hasta el cielo; bajando por
ellas llega la energía que hace vibrar la tierra.
De su madera sagrada se fabrican los martillos que usan los jueces para
definir entre la vida y la muerte.
Quien no reconoce un abedul entre las dos mil especies del bosque, corre
el peligro de no distinguir entre el bien y el mal y por ello renunciar a la
sabiduría que la vida nos da como regalo.
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