LOS CUATRO PASOS.
Me invita Mariela a
compartir un cumpleaños en su casa. Hay asado. Por lo tanto hay brindis
repetidos. Y compruebo una vez más los cuatro pasos típicos de un bebedor.
Escucho a los amigos.
El primer paso es alzar la
voz para conversar. No hay motivo para ello, pero a la cuarta copa la voz va
cobrando altura, como si a los contertulios hubiera que convencerlos como si no
tuvieran orejas.
El segundo paso es escuchar
declaraciones de amistad. Los desconocidos pasan a ser amigos, los amigos pasan
a ser compadres, los compadres pasan casi a ser hermanos no precisamente de
leche, ya que no son de sangre.
La tercera etapa es entonar
cantos regionales. Cada grupo tiene los suyos. Si hay argentinos tendrá que ser
Paisajes de Catamarca o Lunita Tucumana. Si hay peruanos será la Flor de la
Canela. Si hay colombianos serán los ritmos sinuosos de la bachata. Si hay
españoles será cantar Clavelitos de mi corazoooon.
La etapa final es gritar
vivas, hacer brindis, abrazarse y lanzar puteadas al clero y a las fuerzas
armadas.
Ahí termina la fiesta, todos
a dormir, menos la dueña de casa que tiene que barrer, ordenar, recomponer,
limpiar y…sonreír aunque el cansancio esté a punto de tumbarla.
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