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Mostrando las entradas de marzo, 2019
YANAY. La Quiaca. Argentina             Por las alturas del mundo andaba la indiecita Yanay recogiendo leña, sin saber que tenía sangre de reyes. Encaramándose hacia atrás en el río de la vida, hubiera podido encontrar tanto esplendor y tanta soberbia, que hubiera quedado deslumbrada y jamás hubiera tenido la muerte que tuvo.             Yanay se murió un atardecer por un ataque de tristeza. Vio caer el sol detrás de los montes más azules, vio volver las crías de vicuñas buscando la leche en las ubres guardadas en terciopelo, vio a las ovejas regresar al cobijo de los techos de totora, vio a su padre sentado bajo un arbusto con más raíces que hojas, tocando la quena. Era tan dulce la melodía, que unos pájaros pequeños detenían su vuelo y se posaban en las ramas del arbusto para aprender a cantar.             Todo se...
TRADICION. Raluncoyán. Chile.     Se murió el lonko Marcelino Queipul. Tenía noventa años y era la memoria de su pueblo. No conocía las letras pero leía las estrellas, las arboledas, las lluvias y el vuelo de los pájaros. Cerró los ojos cansados y emprendió el viaje hacia unos campos tristes y fríos ubicados al otro lado del mar. Allí sembraban papas negras y hacían chicha negra. Echaría de menos sus siembras de habas, de arvejas, de cebada y de trigo.     Cuatro noches lo velaron los mapuche. Llegaron sus hermanos desde los cerros más distantes. Hablaron en su idioma, el mismo que les estaba vedado en las escuelas para sus hijos, sus nietos y biznietos. Pero allí lo hablaban.     Dos parientes conocedores del finado se colocaron junto al camastro   y fueron contando su vida, rememorando    su historia familiar. Se alternaban en el relato, se corregían los datos, afirmaban como verdades los mitos y rescataban para la...
TRANSEXUAL. Roma. Italia.       En la   creación se dice que hay dos polos que se complementan, se buscan, se abrazan y se realizan: lo femenino y lo masculino. Ya la biblia recuerda que el “hombre” en su sentido total es una mujer y un varón.       Pero la naturaleza hace de pronto unas zancadillas y la estantería que estaba tan bien ordenada se viene a tierra. Hay personas que experimentan una gran desavenencia entre su cerebro, sus apetencias y su realidad física: están divididas, ya que su cuerpo pertenece a un género y su psicología a otro. Son los transexuales.       Hubo una época primitiva en que nadie hacía escándalo por este hecho. Después se empezó a mirar como una perversión. Después como una enfermedad. Después como una condición humana, y en eso estamos ahora.       Pero una cosa es vivir natural y dignamente con esa dicotomía que es real y respetable aunque mi...
ZAPATOS. Guanahani. Antillas       La madre natura no proporcionó a los humanos las suaves almohadillas que les dio a los gatos para que anduvieran por la vida. Tampoco les dio la dureza de los cascos del caballo. Por eso se inventaron los zapatos.       Pero la vanidad que nos acompaña desde que nos damos cuenta de que no somos un sueño, hizo que muy pronto el tipo de calzado hiciera distinción en las clases sociales: burgueses y proletarios no tenían solamente diversos criterios, intereses y vivencias; tenían también distintos zapatos. Los humildes usaban alpargatas o caminaban sorteando pedruscos con la piel endurecida. Los adinerados protegían sus pies de las moleduras del camino usando botines, botas, zuecos, borceguíes y escarpines.         Desde luego, las damas se hicieron un festín inventando calzados exclusivos. Dijeron que lo más cómodo era caminar sobre las puntas de los dedos, en unos e...
EGERIA.        A lomo de mula, escoltada a veces por soldados, y otras veces solitaria y sin más compañía que las sombras, la abadesa gallega se fue por esos mundos para satisfacer la curiosidad y la fe. Así llegó hasta Palestina. Se llamaba Egeria, nacida entre algodones en un palacete de nobles, educada hasta dominar latines y conocimientos de geografía, merodeadora de novedades, y por ello, convertida en peregrina. Necesitaba ver, conocer, palpar, averiguar, comprender, y así poder contar sus peripecias en sendas cartas a las monjas de su monasterio, que quedaron haciendo oración por el feliz viaje de la superiora.        Egeria debió ser la primera mujer trotamundos de la era cristiana.        Gracias a sus relatos nos podemos enterar de cómo se vivía en el mundo cristiano del sur de Europa hace dos mil años.        Había nacido en El Bierzo, tierra de...