Comienza el día. . Observo. Miro a las alturas y veo pasar el alboroto de jilgueros, diucas, gorriones y chercanes, que desafían el aire con volteretas de circo. Por encima del bosque enano en que me encuentro, vuela la vida. Vuela y grita. Porque las bandurrias pasan con su corneteo estridente que quiebra la quietud del amanecer, y entonces llegan, desde las penumbras que se alejan, todos los gritos de las aves. A las cinco en punto de la madrugada canta el primer gallo. Está subido en un madero de la cerca y desde allí divisa con su ojo escrutador la línea tenue que va separando las tinieblas de la luz. Comienza la vida cuando se despierta el mundo al escuchar ese sonido mañanero. Empiezan las labores. Empiezan los trabajos del obrero y del educador, del oficinista y del policía, del escolar y del comerciante. Es la hora en que la dueña de casa barre con la escoba proletaria todo aquello que la noche ha acumulado a la entrada de su casa y de su vida. Otro día. Otra opo...
LOS CUATRO PASOS. Me invita Mariela a compartir un cumpleaños en su casa. Hay asado. Por lo tanto hay brindis repetidos. Y compruebo una vez más los cuatro pasos típicos de un bebedor. Escucho a los amigos. El primer paso es alzar la voz para conversar. No hay motivo para ello, pero a la cuarta copa la voz va cobrando altura, como si a los contertulios hubiera que convencerlos como si no tuvieran orejas. El segundo paso es escuchar declaraciones de amistad. Los desconocidos pasan a ser amigos, los amigos pasan a ser compadres, los compadres pasan casi a ser hermanos no precisamente de leche, ya que no son de sangre. La tercera etapa es entonar cantos regionales. Cada grupo tiene los suyos. Si hay argentinos tendrá que ser Paisajes de Catamarca o Lunita Tucumana. Si hay peruanos será la Flor de la Canela. Si hay colombianos serán los ritmos sinuosos de la bachata. Si hay españoles será cantar Clavelitos de mi corazoooon. La etapa final es gritar vivas, hacer brindis, abraza...