TORTUGAS.
Galápagos. Ecuador.
Las tortugas nacen viejas. Al emerger del huevo
para asomarse a este mundo tienen la textura de una mujer de 200 años. Por eso
sus ojos de abuela han contemplado el
mundo desde los inicios.
Todo lo observan. Todo lo analizan en su cabeza rugosa que tiene algo de ave y mucho
de serpiente. Todo lo piensan en la búsqueda de los tallos más tiernos, porque
la vida, que les ha dado techo, abrigo, placidez, armadura, tolerancia, sabiduría
y años, no les ha dado dientes.
Sobre su caparazón se ha edificado el mundo.
En los pueblos del Oriente, allá donde
se termina el mapa, la tortuga, junto al
ave fénix, el rinoceronte y el dragón, encierra
las cuatro cualidades del espíritu: sabiduría, paciencia, experiencia y
contemplación.
Si la tortuga no hubiera existido, habría que
inventarla. Ella enseña a la humanidad cómo avanzar más lejos que las liebres,
porque no se trata de correr sino de llegar.
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