Ir al contenido principal

GALLOS. Tacuarembó. Uruguay

             Llegaban al pueblo con una maleta o valija de madera, agujereada, y semi escondida bajo el poncho. Todos sabían que ahí venían los gallos más gallos de toda la comarca, afilando el pico y las garras contra las esquinas de palo de su prisión.
            Los hombres llevaban las aves y los dineros.
Porque se apostaba fuerte, a espaldas de la policía, del párroco, del juez y de las mujeres. Ellas sabían, y no aplaudían el deporte cruel de sus compañeros, quizá por esa conmiseración propia de quienes tienen corazón y no una piedra entre los pechos. Pero en las entretelas de los deseos les nacía la esperanza que el gallo de su pertenencia descrestara a todos los que estuvieran a tiro de espolón.
            En el reñidero se juntaban los paisanos. Las aves salían al ruedo como dos gitanos que llevaran navaja en mano y odio en las pupilas. Se miraban, de estudiaban, se rodeaban, se acometían con saltos vigorosos y picoteos violentos acompañados de espolonazos asesinos. Del  ruedo de bárbaros convocados para el espectáculo se levantaba el griterío cada vez que había un salto, cada vez que había sangre, cada vez que un tijeretazo le volaba un ojo al enemigo.
            Las apuestas subían y bajaban según los aletazos.
            Los Olimareños, en Uruguay, debieron asistir alguna vez al reñidero y después cantaron lo que Chicho Sánchez encontró en el vientre de su guitarra: los dos gallos que representan la historia del mundo.
El gallo negro tenía el color del fascismo. El gallo rojo el color republicano:
-“ se encontraron en la arena, los dos gallos frente a frente; el gallo negro era grande pero el rojo era valiente. Se miraron cara a cara y atacó el negro primero; el gallo rojo es valiente pero el negro es traicionero…”

            

Comentarios

Entradas más populares de este blog

YANAY. La Quiaca. Argentina             Por las alturas del mundo andaba la indiecita Yanay recogiendo leña, sin saber que tenía sangre de reyes. Encaramándose hacia atrás en el río de la vida, hubiera podido encontrar tanto esplendor y tanta soberbia, que hubiera quedado deslumbrada y jamás hubiera tenido la muerte que tuvo.             Yanay se murió un atardecer por un ataque de tristeza. Vio caer el sol detrás de los montes más azules, vio volver las crías de vicuñas buscando la leche en las ubres guardadas en terciopelo, vio a las ovejas regresar al cobijo de los techos de totora, vio a su padre sentado bajo un arbusto con más raíces que hojas, tocando la quena. Era tan dulce la melodía, que unos pájaros pequeños detenían su vuelo y se posaban en las ramas del arbusto para aprender a cantar.             Todo se...
EL   CRISTO NEGRO. Toluca, México.          La ciudad de Toluca al anochecer tenía un embrujo de misterio que se anidaba en las esquinas de los portales de la plaza y desde allí miraba a los vecinos como si fueran sombras. Por eso alguien vio a los dos jóvenes que avanzaron por la calleja principal. Se oyeron en la pereza de la noche tres aldabazos y se abrió una puerta. Entonces ofrecieron al dueño de casa un santo Cristo con el cuerpo doblado hacia delante, con los brazos estirados casi en arco, como queriendo salir del tormento.          Era jueves santo. Acordaron los treinta doblones de plata que retirarían al día siguiente. Nunca más regresaron.          El dueño de casa dejó, al pie de la imagen, en una caja de madera de pino teocote,   las monedas de la Colonia que eran redondas y que llevaban la peluca y los mofletes de Carlos IV, El Cazad...
TRANSEXUAL. Roma. Italia.       En la   creación se dice que hay dos polos que se complementan, se buscan, se abrazan y se realizan: lo femenino y lo masculino. Ya la biblia recuerda que el “hombre” en su sentido total es una mujer y un varón.       Pero la naturaleza hace de pronto unas zancadillas y la estantería que estaba tan bien ordenada se viene a tierra. Hay personas que experimentan una gran desavenencia entre su cerebro, sus apetencias y su realidad física: están divididas, ya que su cuerpo pertenece a un género y su psicología a otro. Son los transexuales.       Hubo una época primitiva en que nadie hacía escándalo por este hecho. Después se empezó a mirar como una perversión. Después como una enfermedad. Después como una condición humana, y en eso estamos ahora.       Pero una cosa es vivir natural y dignamente con esa dicotomía que es real y respetable aunque mi...